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Alimentación

En comparación a otros regímenes biológicos y otras terapias naturales, la terapia alimenticia de Hildegarda, nos da información sobre las virtudes curativas de frutas y verduras, el uso correcto de las hierbas medicinales y los efectos curativos de la carne y del pescado. Hay que señalar que el producto por antonomasia del arte culinario de Hildegarda es la espelta: solo con una alimentación a base de espelta se puede prevenir y curar la mayor parte de las enfermedades debidas a la alimentación.

 

La comida de los antiguos griegos y de los romanos era muy simple, sin ninguna pretensión. Se alimentaban esencialmente de frutas y verduras acompañadas de papillas de cereales integrales. Los cereales y las papillas preparadas con estos cereales han sido durante todos los tiempos la base de los pueblos civilizados del mundo. Esencialmente comida de ricos, el pan apareció más tarde complementando la papilla o la mermelada. Herodoto afirma: “Los pueblos consumidores de cereales están más adelantados en el campo de las artes y de las ciencias, son superiores por su número, su constitución física y su cultura a los que viven haciendo la guerra, de la caza del ganado y de la pesca.” Ha existido siempre una diferencia entre los pueblos según que su alimentación haya sido esencialmente vegetal o animal.

Con las conquistas y el desarrollo de los negocios, una nueva clase social de pudientes apareció y trajo con ella productos de otros países e introdujo costumbres alimenticias que substituyeron al modo de vida frugal. En esta época de pretendida civilización las ciudades perdieron el sentido de la solidaridad con los campesinos y la moderación natural inherente a una alimentación simple. El sentido de la justa medida entre la sobreabundancia y la insuficiencia desapareció.