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Visiones de Santa Hildegarda

Las visiones de Santa Hildegarda

Cuenta el monje que escribió después de la muerte de Santa Hildegarda su biografía, que desde muy pequeña, tuvo visiones. Así por ejemplo cuando veía un vaca que estaba preñada decía a los que tenía alrededor: «Esa vaca tiene un ternero dentro» asombrando así  a todo el mundo que tenía alrededor.

Primer encuentro

Pero no fue hasta 1141, cuando hace su primer encuentro con la “Luz”, y es alcanzada por un destello que transforma su vida de improvisto, como ella misma cuenta en uno de sus libros:

“En el curso de mi 43º año de vida temporal, mientras estaba contemplando con gran temor y temblando por la atención prestada a una visión celeste, he visto una gran claridad en la cual se dejo escuchar una voz que venía del cielo y que decía:

“Frágil ser humano, ceniza de ceniza y podredumbre de podredumbre, cuenta y escribe lo que ves y oyes… Escribe esto no apoyándote en ti misma, ni apoyándote en un ser humano, sino apoyándote en la voluntad del que sabe, del que ve y del que dispone de todas las cosas en el secreto de su misterio.”

Sigue la visión

«De nuevo escuché una voz del cielo que me decía: Proclama estas maravillas, escribe estas cosas que has aprendido y cuéntalas. Y ocurrió en el año de 1141 de la Encarnación de Jesucristo, hijo de Dios, a la edad de 42 años y 7 meses que una luz de fuego de una brillo extraordinario, que venía del cielo abierto, atravesó mi cerebro e inflamó todo mi corazón y mi pecho. Tal y como lo hace una llama no que quema sino que calienta, de la misma manera que el sol caliente un objeto que es alcanzado por sus rayos. De pronto pude saborear el conocimiento del contenido de los Libros, es decir del Salterio, de los Evangelios y de otros libros, así bien del Antiguo Testamento como del Nuevo y eso sin conocer la traducción de las palabras de los textos, ni de la división de la sílabas, sin saber tampoco el conocimiento de los casos o de los tiempos.”