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La calcedonia azul.

La calcedonia azul es de la primera piedra que vamos a hablar y a la cual Santa Hildegarde le atribuye poderes curativos. Dejar bien claro que las piedras en la medicina hildegardiana no se usan como amuletos. Las piedras tienen efectos curativos por los principios activos que contienen, no por otra cosa. Es verdad que no se sabe muy bien aún que principio activo es el que actúa en el ser humano. Podría ser el reflejo del color de la piedra sobre la piel o su contacto físico o al entrar el campo magnético de la piedra con el campo magnético del cuerpo. El caso es que funciona. 

La calcedonia azul es muy útil según Hildegarda, para mitigar los ataques de ira, para tener facilidad de palabra y para estar más tranquilo en general. 

Hay Llevarla encima de manera que toque la piel y pase por ahí una vena. Por eso se podrá usar un collar o brazalete con bolas pequeñas de calcedonia azul. 

Dice Santa Hildegarda:

“Llévala encima de manera que toque la piel y que se encuentre encima de una vena. Esta piedra hace que las debilidades del hombre se vayan y le de una actitud fuerte contra la irascibilidad. Su comportamiento se volverá pacífico y ya no encontrará muchas personas que puedan desencadenar en él cólera aunque esté justificada y pudiéndole esta dañar. Quien quiera tener una cierta agilidad de lengua, cogerá una calcedonia azul y la calentará con su aliento hasta que se empañe. Luego la lamerá con su lengua y podrá mantener ante los hombres cualquier dicurso.”