TIENDA ONLINE

Santa Hildegarda y la alimentación. I

Antes de adentrarnos en las numerosas sugerencias sobre alimentación que nos dejó escrito Santa Hildegarda, habría que exponer para empezar, que es lo que dice la Biblia respecto a la comida. 

Así dice el libro del Génesis 1,29: “ Os doy toda hierba de grano sobre toda la superficie de la tierra así como todo árbol que dé fruto con pepitas o hueso: esta será vuestra comida.”

Así mismo en Marcos 15, 11 se dice

“No es lo que entra en la boca  lo que contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.”

En estas dos anteriores citas como en alguna otra más habría pues un permiso para poder comer lo que se quiera ya que está permitido comer cualquier alimento. Esto es válido por lo menos a partir del nuevo testamento y en la era cristiana que comienza con éste.

Y esto en contraposición al antiguo testamento  y a pesar de las declaraciones hechas en el génesis sobre la comida tal cual hemos visto, donde se da una serie de consejos muy estrictos a los Judíos observantes, donde se llegó  a declarar algunos alimentos impuros que estaban prohibidos ingerir y donde había unas reglas muy estrictas que impedían mezclar por ejemplo leche con carne.

Sin embargo este permiso general es matizado por el discípulo Pablo cuando escribe en Corintios 6, 12 respecto de la comida y en el capítulo que habla del cuerpo como templo del Espíritu Santo:

“Todo me está permitido, pero todo no me es útil.”

Asimismo San Pablo en Romanos 14, 2-3 también matiza ese permiso general en lo que respeta a la comida cuando dice: 

“Los unos tienen la convicción que pueden comer de todo; los otros que son débiles en la fe, sólo comen verduras. Que el que coma de todo no menosprecie al que no lo hace y el que no come de todo que no juzgue al que lo hace.”

Aquí por lo visto San Pablo no condena el vegetarianismo aunque tampoco lo ensalza, simplemente lo permite para aquellas personas que le pueda ayudar a crecer en la fe.